En este post voy a comentaros el resultado de un cuerpo que ha sufrido una tensión/presión orgánica y que ha sobrepasado su nivel de tolerancia, ocasionándole un trauma. El trauma es la reacción que se produce dentro del organismo ante un fuerte impacto proveniente del exterior.

Todos hemos sufrido a lo largo de nuestra vida algún tipo de trauma. Si es pequeño lo vamos a poder manejar mejor que si ha sido un impacto traumático fuerte o acumulativo. Vamos a diferenciar dos tipos de traumas:

  1. El trauma de desarrollo o evolutivo: normalmente resulta de cuidados y afectos inadecuados durante el inicio de la infancia.
  2. El trauma situacional o de choque: es el resultado de eventos aislados o de una serie de situaciones en los que no hay historia consistente de la existencia de un trauma previo anterior.

Tras un trauma, el organismo vive en un estado de estrés postraumático, alterando al sistema nervioso. La persona queda fijada en un estado continuo de activación, de alerta y disociación. Estos mecanismos protegen de sentir la vulnerabilidad, la vergüenza, la angustia, el terror…

Las heridas traumáticas tienden a repetirse generación tras generación, sino se consigue aflojar y/o cambiar los comportamientos vinculares que han tenido los padres con sus hijos, ya sea por cuestiones de negligencia, abandono, desconocimiento de cómo cuidar a un bebé, etc.

La mayoría de las madres tienen buenas intenciones pero por otra parte son incapaces de entender las señales de su bebé. Tienen dificultades para poder empatizar y entonarse adecuadamente con sus bebés y así conseguir calmarlos. Este tipo de dificultades y de negligencias van a dar lugar a lo que llamamos trauma de apego o de desarrollo que no suelen crearse por fuertes impactos sino por pequeñas conmociones que se van repitiendo y acumulando a lo largo de la vida, creando un patrón de fijación en el organismo.

Un bebé necesita de un entorno seguro para crecer de manera saludable. Los organismos de estos bebés/adultos no se acuerdan cognitivamente de lo que han vivido, pero sus cuerpos no lo olvidan y la experiencia traumática se queda fijada en la memoria corporal. Estos organismos están tan perturbados que no pueden confiar en ningún otro ser humano y al no existir recuerdos conscientes no podemos trabajar con las palabras, pero si lo podemos hacer con el cuerpo.

 

Dolor somatizado del trauma

 

Observando a personas que han sufrido trauma psicológico

Cuando observamos los cuerpos de personas que han sufrido un trauma psicológico vemos que están desvitalizados y percibimos que cuando nos miran no nos ven pues no están dentro de sí mismos y menos cuando se encuentran delante de otra persona.

Como terapeutas cuando observamos el cuerpo de una persona traumatizada ponemos atención en su forma corporal, en el color de su piel, en su conciencia sensorio perceptiva, en la capacidad de hablar de sí mismos, en su respiración, en cómo se mueven.

Si el organismo no puede huir ni luchar, el impacto/energía se queda fijado en el cuerpo. Por ejemplo en el caso de los animales esa fijación se manifiesta haciéndose los muertos en forma de una inmovilización tónica muscular. En el caso de que el depredador no le haya matado abre los ojos y se toma el tiempo necesario para observar que no hay peligro. A continuación se orienta y se pone de pie y ahí su organismo comienza a temblar permitiéndole liberar las tensiones ocasionadas por el impacto traumático.

Pero en los humanos y particularmente en los niños y bebes el/los impacto/s los va a vivir de manera más compleja. Por ejemplo en caso de abusos, cómo maneja un organismo una relación en la que las figuras que le han dado la vida, alimentado y apoyado son las mismas figuras que le han violado y/o abusado. El sistema nervioso de una persona no puede asimilar a una figura que a veces se comporta de manera tierna y amable y otras de manera violenta.

El cuerpo de las víctimas de maltrato infantil está tenso y a la defensiva hasta que encuentran el modo de relajarse y sentirse seguros. Para las personas traumatizadas, resulta especialmente difícil diferenciar cuándo están realmente seguras y cuando están en peligro y deben ser capaces de activar sus defensas. Esto requiere tener experiencias que puedan restaurar la sensación de seguridad física. Pero antes necesitan ser conscientes de sus sensaciones y del modo en que su cuerpo interactúa con el mundo que los rodea. La autoconcienciación física es el primer paso para liberarse de la tiranía del pasado.

Las personas que padecen un trauma de desarrollo y/o situacional, viven desde su niñez como si tuvieran una garra fijada en lo profundo de su organismo. Esta garra va a crear fuertes y profundas tensiones en su cuerpo como por ejemplo a lo largo de la columna, principalmente en sus extremos, bajo vientre-pelvis y/o cuello-cabeza.

 

Como tiende a manifestarse en las personas el estrés traumático?

Por medio de una variedad de disfunciones, sintomatologías y/o enfermedades como por ejemplo:

  1. No duerman bien, padecen insomnio.
  2. Viven en un estado de estrés muy intenso, con agitación y ansiedad constante, que les impiden que puedan mantener una continuidad en sus acciones.
  3. Suelen sentirse muy inquietos, angustiados cuando están con mucha gente.
  4. Viven en un estado constante de hipervigilancia y son hipersensibles a los cambios. 

Nuestros mapas relacionales están grabados en nuestro cuerpo emocional y no son reversibles simplemente comprendiendo cómo se crearon. Cambiarlos significa tener que reorganizar parte de nuestro sistema nervioso. Esto requiere tiempo y trabajo continuado.

 

Situación de la pscioterapia actual

La psicoterapia actual está adoleciendo de ser bastante ineficaz para apreciar y tratar los problemas a medida que se extienden por todo el cuerpo-mente, los llamados problemas o trastornos psicosomáticos.

Las terapias actuales también están padeciendo de centrarse en exceso ya sea en la mente o en el cuerpo. Lo que ha dado como resultado la aplicación de enfoques descendentes, centrados en la observación y exploración de los pensamientos y como repercuten en los afectos o bien los abordajes ascendentes, preocupados en lo que pasa en el cuerpo físico y en como aliviar y/o quitar el dolor somático.

Trabajar a un nivel global que integre la mente y el cuerpo no es una tarea fácil en las psicoterapias actuales. Para trabajar de manera eficiente con las problemáticas de trauma de apego requiere tener una comprensión profunda y global tanto del paciente, como el terapeuta de sí mismo, para trabajar los dos desde su propia esencia/autenticidad.

 

Se requiere de una terapia integradora, que englobe:

El organismo: el cuerpo somato-emocional y la mente, tal como trabajo con el Análisis Bioenergético integrando al Ser en su totalidad.

La puerta y el camino de salida del trauma es atrevernos a sentir y expresar el dolor, esa es la forma de irlo soltando y liberándolo. Desde la motilidad corporal, movimientos involuntarios, vibraciones y desde la expresión emocional y verbal/reflexiva. Como hacerlo, aquí esta la clave del tratamiento desde el enfoque del Análisis Bioenergético y sus herramientas terapéuticas.