El estrés es algo cotidiano en nuestra vida lo importante es que podamos estar preparados para poder regularlo y combatirlo.

En realidad no es adecuado decir tengo estrés permanente en mi vida sino más bien cual es el nivel de estrés en el que vivo.

Podemos decir que existen dos tipos de estrés:

  1. Uno positivo, es el que nos da fuerza y energía para afrontar las situaciones difíciles de la vida.
  2. Otro es un estrés negativo que le podemos llamar estrés tóxico, que daña y envenena nuestro cuerpo.

El estrés tóxico llega a alterar nuestro organismo tanto al nivel mental como biológico, modificando la química de nuestro organismo y secuestrando nuestras energías, bloqueándolas y paralizándolas. También nos puede alterar nuestro sistema relacional, mediante nuestros pensamientos, partiendo de la base de que nuestro cerebro no distingue un miedo real de un miedo imaginario o pensado.

Por ejemplo en el momento en que imaginemos o pensemos sobre un miedo nuestro cerebro lo va a vivir como si lo  estuviéramos viviendo realmente. A nivel de nuestra química neuronal vamos a reaccionar exactamente igual si este miedo procede de una situación real o si procede de una situación imaginaria. Es por eso que si estamos pensando en algo que no es real sino que es imaginario nuestra química neuronal actuará de la misma forma que si tuviéramos el peligro delante de nuestras propias narices. A partir de esta premisa, podemos controlar nuestro nivel de estrés modificando nuestro modo de pensar.

Esto no resulta fácil cuando nuestra tensión ha sobrepasado nuestro nivel de tolerancia. O sea que no vamos a conseguir aflojar y liberar el estrés retenido en nuestro sistema neurofisiológico profundo utilizando solo pensamientos positivos ni haciendo ejercicios gimnásticos. El hecho de vivir en un estado casi permanente de estrés ocasiona que el organismo se encuentre tenso y contraído en su sistema neuromuscular. Para ayudar a la persona a que pueda entrar en su cuerpo necesita que le enseñemos cómo hacerlo, pues la vía natural ha quedado bloqueada y además no encuentra la llave de acceso. Es necesario relacionarnos con nuestro cuerpo con otra actitud.

Es esta nueva relación con nuestro cuerpo la que quiero mostraros por medio de unas herramientas que utilizo para combatir el estrés.

El primer paso para ayudar a las personas a controlar y combatir su estrés es mostrarles como entrar en contacto con su cuerpo. Esto requiere que pongan una doble atención, por una parte en percibir sus señales corporales o sea sus sensaciones y por otra en su respiración. De esta manera se facilita no entrar en un movimiento mecánico y/o compulsivo.

 

Recursos prácticos que utilizo para regular el estrés:

  1. Empleo unos ejercicios posturales estáticos y en movimiento que activan unas vibraciones, temblores, sacudidas y/o movimientos espontáneos, que son los que de manera natural nuestro sistema neurofisiológico nos permitirá ir aflojando y liberando progresivamente nuestras tensiones retenidas en nuestros tejidos neuromusculares (articulaciones, músculos, órganos..), tal como muestro en los vídeos adjuntos más abajo.
  2. Imaginémonos una línea recta y a un extremo de esa linea tenemos un punto que le vamos a llamar preocupación, un poco más a la derecha tenemos otro que le denominaremos estrés y un poco más hacia la derecha tenemos otro que le nombraremos ansiedad y al final de la línea, el último punto estaría el trauma. Toda esta secuencia de puntos están en un continuum.

 


Detalle en vídeo de ejercicios para combatir el estrés