¿Cómo se defiende/ adapta nuestro cuerpo y más concretamente nuestro sistema nervioso frente al miedo y el estrés en el contexto del Covid?

Sabemos que vivimos en un mundo donde todo está interconectado y en la actualidad más que nunca. Una prueba fehaciente es como se sigue moviendo el virus por todo el mundo y como esto está afectando a nuestras economías, a nuestras relaciones, a nuestros cuerpos, emociones, sistema nervioso, células…

Este principio globalizador puede dar sentido a porque existen tantas vías, con sus diferentes formas y estrategias para ayudar a los organismos de las personas a salir del dolor y/o sufrimiento, ya sea desde el nivel biológico, físico, cognitivo/ racional, energético, religioso, espiritual… Es este mismo principio que fundamenta mi manera de ver, comprender y relacionarme con una persona que viene a pedirme ayuda.

Por ejemplo si una persona viene diciendo que se siente muy agitada, que le cuesta respirar y que no puede dejar de pensar en lo que hará cuando se le termine el paro. En una situación así, podría utilizar la vía mental para explorar la forma de encontrar estrategias para buscar recursos económicos, o bien podría emplear la vía corporal para ayudarla a distender y liberar su tensión muscular que le permita respirar mejor, o también podría acompañarla con una actitud y/o presencia respetuosa, sensible y viva.

Mi manera de estar con una persona que viene a pedir ayuda es viéndola en su globalidad, o sea teniendo en cuenta e interviniendo a la vez  desde esas  tres maneras que he mencionado anteriormente. Con la finalidad de que se sienta en confianza y protegida.